Barreras para organizarse, y cómo enfrentarlas
Quisiera organizarme, pero… No puede decidir que desechar.
Si usted tiene dificultad en tomar decisiones, pruebe varias otros enfoques.
- Pruebe las siguientes preguntas de la Tarjeta
de Emergencia del Desorden para ayudarle a decidir
lo que es importante y lo que no lo es.
- ¿Cuándo fue la última vez que use estro?
- ¿Me gusta?
- ¿Funciona esto propiamente—esta
dañado?
- Tengo más de estas cosas? ¿Cuántas
necesito?
- Si me quedo con esto, qué desecho para hacer
espacio para esta cosa?
- ¿Puedo localizar esta información
en algún otro lugar (probablemente en el Internet) si
la necesito?
- Pida a un amigo que le ayude. Un amigo puede ayudarle
a pensar bien en lo que es importante retener y puede darle el apoyo
moral que usted necesita.
- Algunos días uno puede estar más abrumado
que otros. Seleccione un día en que se sienta tranquilo, con
más enfoque, o que se sienta más en control.
No se por donde comenzar. ¡No se qué hacer con
todas estas cosas!
Pruebe lo siguiente cuando trate de atacar un área
fuera de control con mucho revoltijo.
-
Oblíguese a mirar en realidad cada cosa individualmente,
quizá tomando los objetos en sus manos uno por uno para ayudarle
a enfocarse.
- Comience con la primera cosa que vea y que usted pueda
decidir fácilmente. Si es basura póngalo en la bolsa
para basura, o si va en un cierto cajón o archivador en otra
parte de la casa, póngalo en la canasta de lavandería
para llevarlo a su lugar más tarde. Usted está usando
la estrategia “Despeje la trastería,” ¿verdad?
- Separe un poco las cosas. Luego oblíguese a mirar
cada cosa individualmente. Cuando uno mira un montón de cosas,
esto puede ser abrumante y ver bosque pero no los árboles.
A medida que usted cava en la montaña de cosas, probablemente
se dará cuenta de que no hay muy pocas cosas con las que usted
en realidad no sabe que hacer. Una vez que usted ha sacado las cosas
con las que sí sabe que hacer, usted puede ver grupos formándose.
Es más fácil encontrar un lugar para guardar un grupo
de cosas similares que encontrar individualmente lugares para muchas
cosas diferentes.
Nunca podré revisar esta montaña de papeles.
Ya los he revisado antes, y lo que termino haciendo es volver a ponerlos
en el montón.
Cuando usted revisa papeles, no espere terminar completamente
antes de comenzar a marcar carpetas o recipientes con las categorías
que esta formando al revisar los papeles. Tenga carpetas de archivo,
etiquetas, una carpeta acordeón, o sobres a la mano cuando comience
a revisar los papeles. Aún que tenga que parar en la mitad de
la montaña de papeles, no vuelva a poner los papeles revisados
en el montón. Ponga casa categoría en una carpeta o sobre
y póngale una etiqueta o márquelo. Archive las carpetas
o déjelas temporalmente con el resto de papeles sin revisar de
modo que usted pueda guardar más papeles en las carpetas cuando
regrese a revisar los papeles nuevamente.
Tengo temor de necesitar una cosa tan pronto como la desecho.
Pruebe esta estrategia de “garantía”. Ponga
las cosas en una caja. Selle la caja con cinta adhesiva y marque la caja
con una fecha seis meses adelante. Ponga la caja en el garaje o sótano
o en otro lugar separado. A próxima vez que vea la caja y la fecha
ya ha pasado, deseche la caja sin abrirla.
Cuando se trata de papeles o notas con información, pregúntese “si
necesito esta información nuevamente, ¿dónde la
puedo conseguir s no es en estos pedazos de papel?” La información
puede encintrarse fácilmente en Internet.
Necesito dejar las cosas a la vista para acordarme de hacerlas.
Una lista es el substituto de un recordatorio visual de las
cosas dejadas por todos lados. Tendemos a pensar “Fuera de la vista,
fuera de la mente.” Pero si usted deja papeles o cosas por todos
lados para recordarle de lo que tiene que hacer, lo que pasa a menudo
es que todo esto se hace parte del paisaje. Todo esto que esta por todos
lados añade al revoltijo y usted no recordara lo que tiene que
hacer. Es mejor ponerlo en su puesto y añadir la tarea a la lista
de cosas para hacer.
Añado las tareas a mi lista y aún lo las hago.
¿Hay una tarea que repetidamente no es hecha y usted
continuamente la copia en la próxima lista? Pregúntese ¿Planea
en realidad hacer esta tarea? ¿Cuál es el impedimento que
no me permite hacerla? ¿Hay un paso preliminar que tengo que hacer
antes de que yo pueda atacar la tarea? ¿Hay algo acerca de esta
tarea que me pone nervioso o me hace sentir incómodo?
No se dónde poner esto.
Antes de guardar algo, debe tener un lugar. Si usted pone un
montón de papeles sin agrupar en un cajón, lo único
que está haciendo es crear revoltijo en su espacio de almacenaje.
Lo mejor es poner etiqueta en una carpeta, marcar una caja, o identifique
cosas similares para asignarles un lugar lógico.
No puedo desechar esto: es especial porque...
Quizá es algo que le regaló alguien especial. O lo compró en
un viaje especial. O es un regalo de bodas. Si este objeto tiene en
realidad mucho significado para usted, piense en un modo en el que
usted pueda mostrarlo y gozar del objeto en su hogar. O piense en conservar
el sentimiento pero no necesariamente el objeto. Algunas personas toman
fotos del objeto o hacen un collage de algunos objetos para poder mantener
los sentimientos especiales que esos objetos evocan y no ocupar mucho
espacio.
No puedo desechar esto. Cuesta mucho.
Del mismo modo que uno se aferra a dividendos que están
perdiendo valor, hasta que no valen nada, es difícil desechar
compras mal hechas porque confirma nuestra mala decisión y hace
la pérdida “real”. Trate de racionalizar al hacer
esta decisión. Aunque haya pagado mucho por este artículo,
el aferrarse a el simplemente le hace sentir mal y aún peor
le re4cuerda de su error cada vez que ve el objeto. ¿Talvez
alguien puede usarlo? ¿Puede donarlo y recibir una deducción
de impuestos? O puede hacer algo cursi con el objeto, como usarlo de
pieza central en una fiesta o como pieza de conversación en
la oficina?
Tengo temor de desechar esta información. Contiene mi
número de seguro social, cuentas financieras, y otra información
personal.
Usted tiene razón de preocuparse. El robo de identidades
y transacciones financieras fraudulentas pueden resultar si su información
personal cae en las manos de una persona deshonesta. Con suerte, la solución
para esto es bastante simple. Rompa los documentos cuidadosamente (alguna
gente a más de eso tira los pedazos de los documentos en diferentes
recipientes) o comprar un cortador de papeles. Los cortadores de papeles
son de precio razonable y pueden disponer de esos documentos rápidamente.
No lo puedo guardar - nunca lo encontraré
Si usted guarda una cosa cerca de otras similares,
usted puede deducir en dónde buscarlo, aún que no lo recuerde.
Si usted ha guardado cosas y después no las ha podido encontrar,
usted probablemente estaba escondiendo las cosas solamente para desaparecerlas
de la vista, en vez de realmente decidir en donde deberían guardarse
e identificar un lugar permanente para estas cosas.
Yo se cómo hacer esto, y debería poder hacerlo.
Pero simplemente no puedo forzarme ha hacerlo.
La lógica dice “desecha eso”, ¿pero usted
simplemente no puede forzarse ha hacerlo?
En vez de poner su atención en el objeto, enfoque su atención
en lo que significa para usted o los sentimientos que evoca cuando
usted piensa en desecharlo. Trate de identificar todos los pensamientos
y sentimientos que cerca usted tiene acerca del objeto o cómo
lo consiguió. Vea si estos ejemplos le ayudan.
- Una señora aún tiene casi toda la ropa que
ha comprado durante años. Ella dice que ha tratado de desecharlos,
pero simplemente no puede hacerlo. Ella estaba frustrada porque no
podía separarse de esa ropa que sabía que nunca podría
usar nuevamente.
Cuando ella trataba de identificar sus pensamientos y sentimientos
acerca de esa ropa, ella recordaba la ropa que ella tenía cuando
era niña. Nunca tenía ropa nueva, toda su ropa era de
segunda mano. Cuando ella creció y se independizó, se
compró nueva ropa. La mayoría de esa ropa aún
estaba en el ático. Finalmente ella se dio cuenta de que esa
ropa era muy valiosa para desecharla aunque sabía que nunca
la podría usar nuevamente. Esta realización le ha permitido
finalmente desechar esa ropa. O quizá esto simplemente le ayudó a
entender porqué le era tan difícil pensar en desecharla.
En cualquier caso, ella debe estar más tranquila con su decisión
y por tanto menos frustrada.
- Otra señora no podía organizar nada en su
casa. Después de larga cavilación y conversación,
ella dice que sentía que cuando era niña sus padres
actuaban como si todas las cosas eran más importantes que
ella. Cuando ella se daba el tiempo de tratar de organizar sus “cosas”,
ella sentía que estaba poniendo más valor a las posesiones
que a sus hijos.
Una vez que uno reconoce las emociones que le retienen, uno puede
desechar, regalar, o organizar el revoltijo. O, usted puede además
sentirse menos frustrado por su comportamiento ilógico y por
tanto poder dejar de preocuparse.
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