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Familias y ...
Respeto
Letargo, mareos, pupilas comprimidas que no responden a la luz, fosas nasales irritadas o enrojecidas o lastimadas por inhalar la heroína en polvo. Cicatrices o marcas en la parte interior del brazo u otras partes del cuerpo. Uso o posesión de parafernalia, incluyendo jeringas, cucharas dobladas, tapas de botellas, gotas para los ojos, tubos de hule, algodón y agujas. Los síntomas de abuso de analgésicos puede no ser tan aparente, pero el individuo puede visitar frecuentemente al doctor o al dentista con el objeto de obtener recetas para medicamentos para dolores sin un origen especifico.
Pupilas dilatadas cuando se ingieren grandes cantidades, boca y nariz secas, mal aliento, lamerse los labios con mucha frecuencia, actividad excesiva, inquietud, dificultad para sentarse recto o firme, falta de interés por comer o dormir. La persona se irrita con facilidad, argumenta mucho y parece nerviosa. La persona puede ser muy platicadora pero la conversación no tiene continuidad, cambia de tema rápidamente. Puede sacar líquidos por la nariz, padecer de resfriados y experimentar problemas nasales, tales como sangrado de nariz. Usa o carga pequeñas cucharas, hojas de afeitar, espejos, botecitos pequeños con polvo blanco, pajillas (popotes) plásticas, de metal o de vidrio.
En las primeras etapas de intoxicación la forma de hablar es confusa, rápida y estalla en risa sin motivo aparente. Luego viene la etapa de somnolencia y estupor. Las conversaciones no son continuas y la persona olvida con facilidad. La parte blanca de los ojos está inflamada, es poco probable que las pupilas estén dilatadas. La ropa o el aliento tiene un olor similar a lazo o cuerda quemada. La persona tiene la tendencia de manejar bajo el límite de velocidad en las carreteras. Los intervalos de tiempo generalmente se sobreestiman. Uso o posesión de horquillas, paquetes de rollos de papel y pipas. Estas personas son más difíciles de reconocer y quienes consumen marihuana ocasionalmente pueden no exhibir ninguno de estos síntomas. La marihuana tiene un olor distintivo y puede lucir un poco más verde que el tabaco.
Los síntomas son pupilas extremadamente dilatadas, piel acalorada, transpiración y olor fuerte del cuerpo. El sentido de la vista, del oído, del tacto y la percepción del tiempo están distorsionados. Cambios frecuentes de humor y comportamiento, la duración de estos cambios depende del estado emocional y las condiciones del ambiente.
Hay un olor constante y persistente en la ropa y el aliento. Nariz con líquidos, ojos llorosos y control muy pobre de los músculos. La persona prefiere actividades de grupo que estar sola. Uso o posesión de bolsas o trapos de cemento seco, botes de pintura para rociar, botes de aerosol en casa, la escuela o el trabajo.
Fuente: Varios sitios en el Internet.
| Adaptado al español por Dr. German Cutz, Especialista en programas de Extensión en español, Extension de la Universidad de Illinois. | |
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