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Cuidado de las plantas de interiores

Riego

Es común que a las plantas de interiores les falte o les sobre agua. Generalmente, la gente quiere seguir un esquema de riego regular, pero esto muchas veces no funciona. Hay varios factores que influyen en la frecuencia de riego, incluyendo el tipo de planta, la temperatura, la humedad, la luz, el tamaño de la planta, la mezcla de tierra y el drenaje. El método ideal para determinar cuándo regar es introducir el dedo en la tierra a una profundidad de dos pulgadas. Si la tierra está seca, probablemente necesita agua. Revise las plantas con frecuencia. Las plantas marchitas generalmente necesitan agua pero, a veces, están sobrepasadas. Un medidor de agua puede resultar útil, pero puede ser no siempre confiable.

Si elige regar desde arriba, asegúrese de empapar el suelo y de dejar que el exceso de agua se deposite en la bandeja de la maceta. Luego, vacíe esta bandeja. No deje que la maceta se apoye sobre una bandeja llena de agua.

Otro método es la sub-irrigación. Coloque la maceta dentro un plato o de un lavabo con algo de agua. Cuando la humedad haya subido a la superficie de la tierra y se note bien, retire la maceta del agua.

Absorbentes de agua

Los polímeros absorbentes de agua pueden agregarse a las mezclas de tierra antes de plantar para ayudar a mejorar la capacidad de retención de agua. Esto es útil en el caso de las plantas que requieren mucha agua o para mantener las plantas que crecen en lugares a los que es difícil acceder. Siga las instrucciones del envase atentamente. El riego excesivo o el riego escaso no darán buenos resultados.

Otros consejos para el riego

  • Generalmente, las plantas que crecen en macetas de arcilla sin curar necesitan de riego más frecuente que aquellas plantas que crecen en macetas de plástico, porque la arcilla es porosa.

  • Use solamente agua a temperatura ambiente. No use agua fría.

  • Evite utilizar agua blanda. Deje que el agua descanse al menos 24 horas para permitir que el cloro y el fluoruro se disipen.

  • Recuerde regar las plantas cuando haga falta y no según un plan preestablecido.