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Pautas para el riego de jardines particulares

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El césped necesita agua cuando las pisadas quedan marcadas.

Los pastos de estación fría como la poa de los prados, el ray grass perenne y las festucas finas no requieren la misma cantidad de agua para su desarrollo. Los factores tales como el suelo, el clima y las prácticas de manejo influyen en el requerimiento de agua. En general, el césped necesita de una a 1.5 pulgadas de agua por semana para mantener el color verde y el crecimiento activo. Los pastos de estación fría detienen su crecimiento naturalmente y entran en estado de latencia cuando hace calor.

Antes del verano hay que decidir si se va a regar el césped de manera regular o, si una vez que el clima se torne cálido y seco, se lo va dejar en estado de latencia. No pase de una opción a otra. En otras palabras, no deje que el pasto se torne marrón para aplicarle agua suficiente como para que reverdezca un poco y luego dejarlo en estado de latencia otra vez más. Si la latencia se interrumpe, el pasto deberá agotar sus reservas de alimentos lo que causará estrés y susceptibilidad a contraer enfermedades.

¿Cuándo se debe regar? Los primeros días cálidos del verano no indican necesariamente que es momento de comenzar a regar el césped. En realidad, permitir que el césped sufra un leve estrés por condiciones de sequía ayuda a que el pasto se arraigue. El estrés puede determinarse observando las pisadas o las pisadas que permanecen marcadas después de atravesar el césped. El pasto suele tornarse más oscuro cuando sufre condiciones de sequía. Otra opción para determinar el estrés es tomar muestras de la zona radicular del suelo.

En general, riegue con la menor frecuencia posible. Riegue lo necesario como para que el agua llegue a la profundidad de las raíces. La excepción a esta regla general es para el césped recién sembrado donde la superficie debe mantenerse húmeda, para panes recién trasplantados no enraizados o cuando hay casos de mancha parda. El riego muy frecuente promueve sistemas radiculares poco profundos y el desarrollo de malezas (ej. digitaria). Lo ideal es regar temprano a la mañana cuando el césped está mojado con el rocío. Evite regar al medio día. El agua se evapora por lo que el costo del riego resulta alto y penetra menos agua en el suelo. El riego de noche aumenta el riesgo de que aparezcan algunas enfermedades.

Distribuya el agua de manera uniforme en el césped. Los regadores tienen patrones de distribución variados y requieren el solapado del asperjado para lograr una cobertura uniforme. Para medir las dosis de riego se pueden colocar en el césped latas de café o recipientes de lados parejos similares. Evite inundar algunas zonas del césped y dejar de lado otras. En los suelos muy arcillosos con poca capacidad de retención de agua y en las lomadas preste atención al escurrimiento excesivo; es posible que haya que aplicar el agua en dos etapas para asegurarse de que penetre en el suelo.

Por último, existen algunas medidas para sacar el máximo provecho del agua. Corte el césped a una altura más alta, evite el exceso de nitrógeno cuando el clima se torne cálido, limite el tránsito sobre el césped, mejore el enraizamiento del pasto, controle los residuos vegetales y la compactación del suelo, y evite utilizar plaguicidas en suelos bajo condiciones de estrés. Para obtener información adicional sobre el manejo del césped en condiciones de sequía, vea Manejo del césped en épocas de sequía.