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Control de las diferentes manchas en el césped

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Los anillos de pasto muerto son los típicos síntomas de las manchas.

La mancha de verano, Magnaporthe poae, y la mancha anular necrótica, Leptosphaeria korrae, son dos enfermedades diferentes que atacan las raíces del césped que antes se conocían con el nombre de fusarium. Los investigadores siguen trabajando para obtener más información acerca de estas enfermedades. La mancha parda, Rhizoctonia solani, también suele atacar el césped. Estas enfermedades que producen manchas son similares en apariencia y se controlan de la misma manera.

La mancha de verano y la mancha parda tienden a ser más activas cuando hace calor, mientras que la mancha anular necrótica tiende a ser más activa a fines de la primavera y durante el otoño. Sin embargo, los síntomas de la enfermedad suelen manifestarse cuando el césped sufre condiciones de estrés durante el verano. El síntoma característico son manchones de pasto muerto en forma de medialuna o circulares, generalmente con manojos de pasto verde adentro (comúnmente llamados ojo de rana). Cuando la enfermedad está avanzada, el césped presenta zonas muertas irregulares y rayas.

Las manchas se desarrollan comúnmente en el césped que sufre condiciones de estrés tales como la acumulación excesiva de residuos vegetales, malas condiciones del suelo, pasto instalado sobre un terreno mal preparado, fertilidad de nitrógeno irregular o excesiva y otros problemas relacionados. Estas enfermedades suelen desarrollarse en el césped recién sembrado en forma de panes (dentro de los 2 a 5 años) colocados sobre suelos arcillosos, generalmente bien cuidado (riego y fertilidad suficientes) para que se mantenga verde y sano. Estas condiciones hacen que las raíces no puedan absorber el agua y que se acumulen residuos vegetales.

El manejo de estas enfermedades consiste en corregir los problemas del suelo e implementar prácticas de cultivo adecuadas, resembrar las zonas muertas y aplicar fungicidas en lo posible. Es crítico mejorar las condiciones para el desarrollo de las raíces y reducir la acumulación de residuos vegetales. Se recomiendan las prácticas tales como la aireación del suelo y el abonado superficial, junto con la fertilización adecuada, el corte del césped (evitar cortar al ras) y el riego. El riego liviano y frecuente puede ayudar a reducir el estrés que produce la mancha de verano.

La labor de cultivo (aireación) contribuye a mejorar las condiciones del suelo y a reducir la acumulación de residuos vegetales. Se sugiere airear el suelo durante la primavera y el otoño, siempre y cuando el césped esté en la etapa de crecimiento activo. Evite aplicar grandes cantidades de fertilizantes a base de nitrógeno en la primavera. Programe la mayoría de las aplicaciones para la época otoñal. Se sugiere el uso de fertilizantes con liberación de nitrógeno controlada. Resiembre las zonas muertas con ray grass perenne y con cultivares resistentes de poa de los prados a fines de agosto o principios de septiembre.

Es posible que estas sugerencias no produzcan resultados inmediatos, pero sí contribuyen a controlar las manchas con el correr del tiempo. Los fungicidas sirven para evitar que las manchas se extiendan al pasto no afectado, pero no revierten los factores que causan la enfermedad ni la eliminan. Los fungicidas tratan los síntomas pero no las causas del problema.