University of Illinois Extension

Información sobre los huesos

Existen dos tipos básicos de huesos: el trabecular y el cortical. El hueso trabecular es el que se regenera más rápido y es el más sensible a los cambios producidos por la osteoporosis. El hueso trabecular es el que se encuentra en las vértebras y los antebrazos. El hueso cortical cambia muy despacio y las modificaciones en la ingesta de calcio no lo afectan demasiado. Los huesos corticales se encuentran en las extremidades del cuerpo.

Los huesos largos del cuerpo dejan de crecer a los 20 años aproximadamente y la densidad ósea alcanza su pico máximo entre los 25 y 30 años. En términos más técnicos, las células que participan en la formación de los huesos se denominan osteoblastos. Las células que degradan el tejido óseo se denominan osteoclastos. Los osteoblastos y los osteoclastos trabajan en conjunto en la médula ósea en la formación y reformación de los huesos.

Cuando se rompe el equilibrio entre los osteoblastos y los osteoclastos los huesos se degradan. Cuando las células constructoras (osteoblastos) no pueden seguirles el ritmo a los osteoclastos aparece una enfermedad denominada osteopenia (masa ósea reducida). A medida que este proceso avanza hay más reabsorción ósea que formación ósea y, entonces, la osteopenia se transforma en osteoporosis.

La osteoporosis se define como la pérdida de masa ósea que ocurre cuando el cuerpo pierde minerales, especialmente calcio. Como los huesos se vuelven cada vez más finos aumentan las fracturas de muñeca, de cadera o el desarrollo de caracter├şsticas como la "joroba de viuda" que suele verse en algunas personas de edad avanzada. La osteoporosis también puede causar el colapso de las vértebras de la columna, por eso algunas personas "se encojen" o se vuelven más petisas.