En el sur de los Estados Unidos las batatas largas y delgadas, de color rojo oscuro y de pulpa anaranjada se las conoce como “ñames.” Es un nombre adoptado por los sureños para diferenciar entre su variedad más dulce y la variedad pálida, gruesa y con más almidones de otras partes del país. Sin embargo, las batatas no son ñames.
6 batatas (camotes) medianas (de unas
6 onzas cada una)
1/2 tasa de miel
1/2 tasa de jugo de naranja
1/2 tasa
de azúcar blanco y 1/2 tasa de azúcar moreno, ajustada
3 cucharadas de mantequilla o margarina
1 cucharada de cáscara
de naranja o limón
1/2 cucharadita de cardamomo molido
1/2 cucharadita
de jengibre molido
1. Selecciones batatas que sean de tamaño uniforme pata que se cocinen uniformemente. Lávelas. En un horno holandés, cubra las batatas con agua fría. Hágalas hervir, reduzca el calor, cocínelas por 20 minutos hasta que estén tiernas pero firmes. Escurra, refrigere para que se enfríen un poco. Las batatas pueden ser cocinadas y refrigeradas con 1 o 2 días de anticipación.
2. En el mismo horno holandés mezcle la miel, el jugo de piña, la azúcar morena y la blanca, la mantequilla, la cáscara, el cardamomo y el jengibre. Cocine la mezcla sobre una llama media alta, revolviendo de cuando en cuando, hasta que hierva. Reduzca el calor y cocine a fuego lento hasta que la mezcla se reduzca un poco, unos 15 minutos.
3. Pele los ñames, córtelos en rodajas gruesas. Añada las rodajas al glaseado; con una espátula de caucho, revuelva cuidadosamente para cubrirlas completamente con el glaseado. Cocine sin tapa, sobre llama baja hasta que los ñames estén glaseados, unos 25 minutos.